Elegir un ERP para Mac: siete preguntas antes de firmar
Vamos a hacer algo poco habitual en la web de un proveedor de software: darte las preguntas con las que ponernos en un aprieto. Sirven con nosotros y sirven con cualquiera. Si un comercial esquiva tres de estas siete, ya sabes bastante.
Antes de firmar un ERP conviene saber: quién programa el software, quién responde cuando falla, dónde están tus datos, cómo se sale si un día quieres irte, qué entra y qué no en el precio, cuánto se tarda en arrancar y qué pasa cuando cambia la normativa. Las respuestas dicen más del proveedor que cualquier demostración.
1. ¿Quién ha escrito el programa?
Hay tres respuestas posibles y las tres son legítimas, pero cambian mucho lo que puedes esperar:
- Desarrollo propio. Pregunta qué personalizaciones admiten, su coste y cómo se mantienen.
- Distribuidor o implantador. Aclara qué resuelve directamente y qué depende del fabricante.
- Producto internacional. Comprueba la adaptación española y quién se responsabiliza de actualizarla.
Ninguna es mala. Lo malo es no saber en cuál estás.
2. Cuando algo falla, ¿con quién hablo?
Pregunta concreta: si el viernes a las once no me imprimen las facturas, ¿a quién llamo y quién me coge el teléfono?
Que responda una persona que conoce tu instalación no es lo mismo que abrir un ticket que rebota entre departamentos. Y no es una cuestión de tamaño de proveedor: es de cómo tenga montado el soporte. Basta con preguntarlo antes y que quede por escrito.
3. ¿Dónde están mis datos y cómo los saco?
Esta es la que más incomoda y la más importante. Dos preguntas dentro de una:
- ¿Dónde se guardan? En tu equipo, en un servidor tuyo o en la nube del proveedor. Las tres valen; conviene saber cuál es.
- ¿Puedo sacarlos cuando quiera, en un formato que sirva? Un ERP que no te deja exportar tus clientes, tus artículos y tu histórico te tiene atado por algo que no es la calidad del producto.
Nuestra recomendación: pide una exportación de prueba antes de firmar, no después.
4. ¿Qué pasa el día que quiera irme?
Si dejas de pagar la cuota, ¿puedes consultar y exportar el histórico? ¿Te entregan una copia utilizable de los documentos y de los datos? No confundas una copia de seguridad con una exportación que otro programa pueda importar. Acuerda con tu asesoría los plazos de conservación aplicables a tu documentación.
Antes de cambiar, prepara clientes, artículos, saldos y documentos pendientes. Esta guía sobre cómo cambiar de programa de gestión ayuda a separar la migración del archivo histórico.
Un proveedor tranquilo con esta pregunta es buena señal.
5. ¿Qué incluye el precio exactamente?
El punto donde aparecen las sorpresas. Conviene desglosar:
- La puesta en marcha y la carga de datos iniciales, ¿van aparte?
- La formación, ¿está incluida y para cuántas personas?
- Las actualizaciones, ¿entran en la cuota o se pagan?
- El soporte, ¿tiene horas incluidas o se factura cada llamada?
- Si mañana necesito un informe nuevo, ¿cuánto cuesta eso?
Nosotros publicamos los precios en la página de precios precisamente para poder tener esta conversación desde el principio.
6. ¿Cuánto se tarda en estar funcionando?
Desconfía tanto del «en dos días» como del «ya iremos viendo». Lo primero suele significar que nadie va a mirar cómo trabajas de verdad; lo segundo, que no hay plan.
Pide un plan con fases: cargar datos, formar, probar con datos de prueba y fijar el cambio al nuevo sistema. Evita emitir dos veces las mismas operaciones al probar ambos programas. Deja por escrito el alcance y los responsables.
7. ¿Qué pasa cuando cambia la normativa?
Muy pertinente ahora mismo con Verifactu. La adaptación a un cambio legal, ¿entra en la cuota o es un proyecto aparte que se factura?
Y una repregunta útil: ¿tienes ya la declaración responsable que exige el reglamento? Si el proveedor no sabe de qué le hablas, ya tienes tu respuesta.
Y una que solo aplica si trabajas con Mac
¿El programa es nativo de macOS o es Windows por debajo? Es la pregunta que más se esquiva, porque «compatible con Mac» puede significar tres cosas muy distintas:
- Aplicación de escritorio para macOS: se instala en el Mac. SigPyme ofrece esta opción. Comprueba los requisitos del instalador para tu equipo y versión de macOS.
- Aplicación web: se utiliza desde un navegador compatible. Consulta dónde se alojan los datos y qué funciones dependen de la conexión.
- Aplicación de Windows mediante virtualización o acceso remoto: verifica la compatibilidad del conjunto, los periféricos y el coste de las licencias necesarias.
Las tres son legítimas. Lo que no vale es que te digan «sí, va en Mac» sin aclarar cuál de las tres. Lo desarrollamos en la página del ERP para Mac.
Que un programa esté instalado no significa que todos sus servicios funcionen sin Internet. Pregunta por separado por el trabajo local, el acceso compartido, la IA y las comunicaciones externas.
La prueba práctica: del pedido a la factura
Para comparar un software ERP para Mac, pide una demostración con operaciones de tu negocio, no solo un recorrido por menús. Anota qué versión y configuración necesitas para cada función:
- Compras y existencias: recibir parcialmente un pedido y comprobar lo pendiente en el software de gestión de almacén para Mac.
- Ventas: pasar de presupuesto o albarán a factura en el programa de facturación para Mac, sin duplicar la operación.
- Mostrador: si vendes al público, comprobar cómo se conecta el TPV para Mac con los artículos y el stock.
- Documentos de proveedor: probar la lectura con OCR e IA en Mac con una factura y un albarán propios, revisar lo extraído y comprobar los importes antes de incorporarlo.
La lectura automática puede requerir correcciones: valora cómo muestra las dudas y las diferencias, no solo la rapidez de la demostración. Puedes ver el proceso de revisión de albaranes con OCR.
Una última
Pide hablar con un cliente suyo. No con el que te ofrezcan de referencia: con uno que lleve dos o tres años y haya tenido algún problema. Lo que cuente esa persona vale más que las siete preguntas anteriores juntas.