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Mac y Apple

Con el programa de facturación SigPyme local, muévete por el mundo

Es uno de los argumentos que más se repiten para vender software en la nube: «un programa que se descarga te ata a la oficina; si quieres movilidad, necesitas la nube». Suena razonable, y es falso. Lo era hace veinte años, cuando el ordenador de la empresa era una torre debajo de una mesa. Hoy el ordenador de la empresa es un portátil, y el portátil va donde vas tú.

Un programa de facturación para Mac instalado en tu portátil te da la misma movilidad que uno en la nube: el programa y tus datos van contigo, a la tienda, a casa o de viaje. Con SigPyme local tienes además acceso completo a tus datos, haces tus propias copias de seguridad y tus datos no viven en el servidor de nadie. Necesitas internet, como para todo, pero no la nube. Y si la empresa crece, se amplía a la nube y a microservicios, hasta más de mil usuarios, sin pagar por usuario.

Programa de facturación SigPyme abierto en un MacBook, con la pantalla de inicio y el chat de ayuda
SigPyme en un MacBook: el programa entero, con tus datos, en el portátil que te llevas.

El argumento de la movilidad tiene truco

Cuando alguien te dice que sin la nube no hay movilidad, está dando por hecho una cosa que ya no es verdad: que el programa vive en un ordenador que no se mueve. Esa imagen —el PC de la oficina, fijo, con el monitor y la impresora al lado— es la que hizo necesaria la nube para trabajar desde fuera.

Pero mira lo que hay hoy encima de las mesas de cualquier pyme o autónomo: portátiles. MacBook, sobre todo si trabajas con Apple. Un ordenador que cierras, metes en la mochila y abres en otro sitio.

Si el programa está instalado en ese portátil, el programa se mueve contigo. No hace falta que viva en el servidor de otra empresa para poder usarlo fuera de la oficina.

Un día cualquiera con SigPyme local en el portátil

Así se trabaja en la práctica con un comercio, que es el caso en el que mejor se ve:

Nada de eso exige contratar un servicio en la nube. Exige un portátil, que ya tienes.

Tus datos, contigo y completos

Aquí está la parte que el argumento de la nube no suele contar. Cuando el programa vive en la nube, tus datos también: en el servidor del proveedor, con sus condiciones. Accedes a ellos mientras pagas la cuota y mientras el servicio funciona.

Con SigPyme local los datos están en tu propio Mac. Tienes acceso completo a toda tu información, sin depender de que el servidor de otro vaya bien esa mañana ni de las condiciones que decida mañana.

Y las copias de seguridad las haces tú

Llevar los datos encima tiene una contrapartida evidente: si el portátil se pierde o se rompe, que no se pierdan con él. Por eso SigPyme incluye copias de seguridad programables por el propio usuario, y además los datos entran en Time Machine como cualquier otro archivo del Mac. Una copia en un disco en casa y otra donde tú decidas, y el portátil deja de ser un riesgo.

Internet sí; la nube, no

Conviene ser precisos, porque aquí es donde se mezclan las cosas. SigPyme necesita conexión a internet: para iniciar sesión y para crear y enviar las facturas, que se registran y se remiten a la Agencia Tributaria por VeriFactu. Para eso basta el wifi del sitio donde estés o compartir los datos del móvil.

Pero tener internet no es lo mismo que depender de la nube. Con un programa en la nube, el programa y tus datos viven en el servidor de otra empresa, y trabajas mientras ese servidor funcione y mientras pagues. Con SigPyme local, el programa está instalado en tu portátil y tus datos de gestión se guardan en tu ordenador. Internet es el camino; tus datos se quedan contigo.

¿Y si se cae el wifi a media mañana? No paras. Con la sesión ya iniciada sigues vendiendo y emites el pedido, que funciona como resguardo de compra: el cliente se lo lleva impreso en formato ticket, aunque todavía no es una factura. Cuando vuelve la conexión creas y envías la factura, que queda vinculada a ese pedido. Si prefieres facturar al momento, una conexión de respaldo —compartir los datos del móvil sirve— te lo resuelve.

Y si tienes una web, la gestionas igual desde cualquier lugar: el portátil va contigo, y con él todo lo que usas para mantenerla.

¿Y VeriFactu, estando en local?

Cumple igual. VeriFactu no obliga a trabajar en la nube: regula cómo se registran las facturas —el registro encadenado, la huella y el código QR— y, en su modalidad VeriFactu, que esos registros se remitan a la Agencia Tributaria. Eso lo hace un programa instalado igual que uno en la nube.

SigPyme es un software VeriFactu para Mac también en su versión local, con la declaración responsable que la norma exige al fabricante. Si quieres ver qué ocurre al pulsar «emitir», lo explicamos paso a paso en cómo hacer facturas VeriFactu en un Mac.

Cuando crezcas: de un portátil a más de mil usuarios

La versión local es para ti y tu portátil. Si la empresa crece y necesitas que trabajen varias personas a la vez, no hay que cambiar de programa ni empezar de cero:

Y en ningún caso se paga por usuario: la cuota es por empresa. Es la diferencia más importante con buena parte del software en la nube, donde cada persona nueva que se incorpora es una licencia más. Aquí da igual que seáis tres o trescientos. Ver las cuatro versiones y sus precios.

Entonces, ¿nube o programa descargado?

Ninguna es mejor en abstracto; depende de cómo trabajes. La nube tiene sentido cuando varias personas necesitan trabajar a la vez desde sitios distintos. Pero si el que factura eres tú, o tú y poca gente más, y trabajas con un portátil, un programa de facturación para Mac instalado te da la misma movilidad, más control sobre tus datos y una cuota más baja.

Lo que no tiene sentido es contratar la nube solo por movilidad. Esa ya la tienes: la llevas en la mochila.

Preguntas rápidas sobre movilidad


¿Un programa de facturación descargado me ata a la oficina?

No, si lo instalas en un portátil. El programa y tus datos van contigo: a la tienda, a casa o de viaje. Hoy casi todas las pymes y autónomos trabajan con portátil, así que la movilidad no exige contratar un programa en la nube.

¿Puedo usar SigPyme local como TPV en la tienda y seguir trabajando en casa?

Sí. En la tienda el portátil hace de TPV, con la impresora, el lector y el cajón conectados; al cerrar desenchufas los aparatos, te lo llevas y en casa sigues con los pedidos a proveedores o las cuentas, con los mismos datos y sin sincronizar nada.

¿Necesito internet para trabajar con SigPyme local?

Sí: para iniciar sesión y para crear y enviar las facturas, que se registran y se remiten a la Agencia Tributaria por VeriFactu. Basta cualquier wifi o los datos del móvil. Si con la sesión iniciada se cae la conexión, sigues trabajando: emites el pedido como resguardo de compra y, al volver internet, creas la factura vinculada a ese pedido. Lo que no necesitas es la nube: tus datos de gestión se guardan en tu propio ordenador.

¿SigPyme local cumple VeriFactu?

Sí. VeriFactu no obliga a trabajar en la nube: regula cómo se registran y se remiten las facturas, y eso lo hace igual un programa instalado. SigPyme cumple VeriFactu también en su versión local, con la declaración responsable del fabricante.

¿Qué pasa si mi empresa crece y somos más?

Se amplía sin cambiar de programa: a la versión en nube y multiusuario, para trabajar varios a la vez, y a microservicios, que permite más de mil usuarios con permisos por persona. La cuota es siempre por empresa, nunca por usuario.

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¿Te lo llevas en el portátil?

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